jueves, 30 de agosto de 2012

No soy mala

Por muy mala que sea o lo mucho que me divierta serlo, el hecho de evitar hacer daño a aquellos que me importan ya me hace mejor persona, ¿no? Porque a mí me gusta jugar con las personas: utilizarlas para lo que me apetece y me conviene y luego dejarles tirados sin ninguna explicación. Pero eso solo se lo hago a quienes no me importan. A aquellos que, a mi juicio, no se han "ganado" un mejor trato por mi parte. Puesto que para mí es un juego, siempre existe la posibilidad de perder. Por supuesto, no soy la única que juega con frecuencia y de vez en cuando, me encuentro con un rival que tiene más experiencia que yo. Cuando eso ocurre, por lo general suelo perder, y cuando eso pasa, es mi víctima quien acaba utilizándome a mí.

Cuando, en una extraña circunstancia, resulta que descubro que una de mis posibles "víctimas" vale la pena como persona y no solo como juguete, automáticamente desaparece de mi vida en ese sentido. Pasa a ser un amigo y existe un muro que le separa del campo de juego. Esa es mi forma de distinguir entre los tres tipos de personas que existenen mi mundo: con quienes puedo jugar, con quienes quiero jugar y con quienes no se puede jugar. Si en algún momento se confunden entre sí estas clasificaciones, para mí significaría el mayor caos del mundo. Por eso, si eres mi amigo, ahora mismo, no vas a entrar en el juego.

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