jueves, 12 de abril de 2012

Cerebro defectuoso

Hoy me siento como una extraña en mi vida... Bueno, hoy y toda esta Semana Santa. Para mí ha sido más bien una semana de locos. En estos últimos diez días (acabo de calcular con los dedos) he conseguido dar quince pasos atrás en mi vida, en mis emociones y en mi cabeza. Cada segundo que pasa y cada nuevo acontecimiento siento que pierdo un hilo que me sujeta con el mundo "de todos" y, de seguir así, voy a acabar cayéndome a un submundo oscuro de horrores y perdición al que voy a llamar "de yo".

Cada día me veo un pasito más cerca de perderme a mí misma y a todo lo que me importa para siempre. Pero lo que me da miedo no es perderme (pues tampoco me tengo tanto cariño como para echarme de menos... de hecho, me caigo mal), si no perder lo que me hace ser yo: los demás. Me imagino volviéndome total y completamente loca y olvidando todos los pensamientos que he tenido en mi vida. Me imagino viendo a mi madre y no reconocer en ella nada más que un nombre y unos apellidos. Me da miedo pensar en ver a mi mejor amiga y no ver en ella nada más que a una persona que reconozco entre otras muchas. Me mata por dentro solo de pensar en verle a él, que es más que mi mejor amigo, y que la única información que lea al mirarle a los ojos sea que son marrones como los míos.

Porque no me gusto, me caigo mal, me doy asco y me parezco una persona mala y desagradable. Pero si hay algo que merezca la pena en mí, es por esas cosas de la vida que no quiero olvidar nunca. Soy buena cada vez que veo a mi madre y corro a darle un abrazo y le pregunto de corazón qué tal está. Soy agradable cuando escucho a mi mejor amiga y hablo con ella y nos reímos juntas por cualquier bobada. Pero, algo que no quiero olvidar por nada del mundo, lo que más me llena y me hace feliz, es la cosa más estúpida del mundo. Es encontrarle por la calle o ir a buscarle porque sé dónde va a estar. Es verle sonreír cuando se cruzan nuestras miradas. Es sentirme pequeñita y a salvo en su abrazo. Es sentir que todo pasa si le siento a mi lado. Es creer en mí solo porque él me lo dice. Es mirarle a los ojos y decirle que le quiero mientras pienso con todas mis fuerzas que le amo.

Y eso, increíble pero cierto, es la cosa que más miedo me da en el mundo. El simple hecho de pensar en que pueda enloquecer hasta el punto de perder todo eso. No sé si me explico bien, pero es eso. Soy mentalmente incapaz de soportar la presión que conlleva el tener vida social, pero sin esa vida, no sería más que un despojo humano. El cubo de basura en el que se acumulan todos los deshechos de las personas y que se pudre lentamente en un cuerpo y una mente que no quieren pasar por eso. Así que, en conclusión... Estoy condenada al fracaso.